El fracaso de los listos - Now Paraguay
El fracaso de los listos

El fracaso de los listos

Estoy tratando de hacer cuentas y deducir, desde hace cuánto tiempo estoy teniendo la intención y tratando de escribir sobre este tema. Es algo que me hace mucho ruido. Las preguntas que encienden mi lóbulo frontal que se halla en mi cerebro por encima de mis ojos son: ¿La inteligencia es un parámetro válido para llegar al éxito? ¿Qué es el éxito? ¿Con qué se mide? ¿Por qué fracasan los listos?

Sabemos que no hay una sola inteligencia (“Inteligencias múltiples Howard Gardner, 1983) Según Daniel Goleman la inteligencia emocional es más importante que la IQ (intelligence quotient) o coeficiente de inteligencia. (“La inteligencia Emocional”, 1995).

El dominio de las emociones propias y las de los demás son claves para el éxito, el autoconocimiento, la empatía, el altruismo también lo son. “La ciencia no puede medir la inteligencia en su totalidad, puede medir un aspecto, cual es el coeficiente intelectual” Facundo Manes (en varias entrevistas).

El alto coeficiente intelectual no es garantía de éxito.

Entonces podemos inferir que un alto coeficiente intelectual no es garantía para el éxito. O al menos el concepto de éxito que la sociedad actual define.

Tal vez, es esencial que tengamos la capacidad de combinar ciertos elementos, de elegir las mejores alternativas ante un problema a resolver y con la ayuda del azar (una buena oportunidad imperdible), para llegar al éxito profesional, económico, social, familiar etc.

Soy un convencido de que tener las herramientas cognitivas favorables en el momento de la elección o toma de decisiones claves en la vida y estar en el momento correcto frente a la oportunidad de triunfar que te da la vida, son elementos importantes para llegar al sueño que tanto anhelamos sea del contexto que fuere o de la fase de la vida que fuere.

¿Por qué fracasan los listos?

Pero el tema que traje hoy es, y no quiero desviarme de esto: ¿Por qué “fracasan” los listos? o aquellos compañeros en la escuela o colegio que se destacaban entre todos nosotros. Todos conocemos a personas así, que cuando uno lo veía como compañero de clases, como un ser superior a nosotros, más inteligente, más listo que uno, que volaba con aquellos ejercicios complejos de álgebras, trigonometrías, cálculos financieros etc., sin embargo no es el presidente del país, no es el ministro de la cartera de Educación, no los vemos en TED (Technology Entertainment Design, Plataforma internacional de conferencias), dando conferencias magistrales y asombrando a muchas personas, no lo vemos como CEO de las grandes compañías nacionales. Es más, a veces, hasta lo vemos que le va fatal. Sin cumplir aquellos sueños trazados desde la inocencia de la juventud. ¿Por qué?

Muchos me van a decir: “Javier, el éxito no es sólo conseguir una cuenta bancaria gorda, una casa grande, dos autos, tus chicos en colegios de élite…” y que sin embargo la plenitud de la vida y encontrarse con la felicidad van por otro camino. Sí y tendrán mucha razón si me dicen eso, también pienso así. Pero esa noción cambia cuando las cosas no se dan, no transitan por el camino que uno, día tras día fue trabajando casi toda la vida, porque tenía o tiene un sueño por realizar.

¿Cómo lo lograron algunos pocos?

Voy a herir susceptibilidades al decir que a veces el bicho de la envidia sobrevuela nuestras cabezas y nos pica al ver algunos políticos, parlamentarios desde sus “magnas plataformas curules” hacer un tremendo esfuerzo en hilar tres palabras seguidas en español y cuando lo logra, dice una tontería bárbara. ¿Cómo lo hicieron? Para estar en un lugar de privilegios otorgados por la burrada res-pùblica (cosa pública) de la mano del sistema de gobierno republicano que a pesar de sus inmensas desigualdades e inicuas doctrinas, con nuestras indiferencias, nuestra pasividad, todos los días nos levantamos y las aplaudimos y las aceptamos con cuasi doctrina espartana. ¿Por qué?

No es envidia sana, la sanidad en la envidia no existe. Es injusticia. Es desigualdad de oportunidades, es falta a la moral, a la ética. Es todo eso. Si el filósofo griego Platón, hace 1.500 años en su obra “La República” ya decía que un Estado debe estar gobernado por personas meritorias intelectualmente. Y agrego yo: más empática, más sensible hacia la dignidad humana, más ética, más eficaz, que solucione los problemas esenciales de la vida: (alimento, techo, salud, que piense y que vea miles de kilómetros hacia el futuro, que invierta en educación, en investigación, en ciencias y tecnologías. Los países desarrollados ahora, y 50 años atrás eran pobres, hicieron eso, y hoy son prósperos y educados, solucionaron sus acuciantes conflictos sociales.

Aquí mi teoría del porqué fracasan los listos.

Los listos fracasan porque dudan mucho al tomar una decisión crucial en sus vidas y esa duda los vuelven muy inseguro, no se arriesgan, y evalúan parámetros, variables, posibles resultados: pro, contras, cuyo resultado es cero. No se animan a lanzarse. No se mueven. Se quedan. Se pierden. Y da la OPORTUNIDAD A OTROS, y estos ocupan el podio de winners.(ganadores)

Existen varios estudios que demostraron que las personas más inteligentes dudan de todo, por lo tanto tienen menos seguridad en sí mismas. Estas personas son tremendamente más conscientes de todo aquello que no saben, por lo que tienen más dudas antes de tomar decisiones cruciales en sus vidas.

El egoísmo intelectual.

Siempre digo que hay mucho egoísmo intelectual, y es un mal silencioso. Hay mucha gente que sabe mucho, pero convive en soledad, se muere con su sabiduría, lo tiene para él solo, no lo comparte. Ese conocimiento no sirve, somos seres sociales y nuestro cerebro evolucionó gracias al contacto y relacionamiento con las personas. La sociedad de los países subdesarrollados necesita de las buenas ideas para salir del pozo. El excelente poeta español Antonio Machado dijo algo muy interesante con respecto a la educación: «En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da» Me encanta.

Hasta un nuevo post.
Saludos.
Javier.

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